El “Supply” del Narcisista: el combustible de su ego

El “Supply” del Narcisista: el combustible de su ego

En psicología, el “supply narcisista” se refiere al suministro emocional que el narcisista obtiene de las personas que lo rodean.

Ese “suministro” puede ser:

  • Admiración
  • Atención
  • Obediencia
  • Aprobación
  • Drama o conflicto (porque incluso eso los alimenta)

El narcisista no ama a las personas, ama lo que ellas le hacen sentir.

Cada elogio, cada reacción, cada lágrima... se convierte en su “combustible”.

Cuando un “supply” ya no le sirve —porque se volvió consciente, se alejó o dejó de admirarlo—, el narcisista busca otro.

Ahí ocurre la fase conocida como “el descarte”.

El Descarte: cuando el amor se apaga sin explicación

El descarte es brutal.

De un día para otro, esa persona que decía amarte desaparece o te reemplaza.

Te deja confundida, herida y preguntándote:

“¿Qué hice mal?”

Pero la verdad es que no hiciste nada mal.

El problema es que el narcisista nunca te vio como una persona, sino como una fuente de energía emocional.

Cuando encuentra un nuevo “suministro”, cambia de objetivo y te deja vacía.

Y sin embargo, aunque duela, ese descarte puede ser la puerta que Dios usa para sacarte de un ciclo destructivo.

“El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.”
— Juan 10:10

El narcisista roba tu energía y tu paz.

Cristo viene a devolvértelas.

Sanar después de haber sido el “suministro” de alguien

1. Reconoce lo que viviste.

No lo justifiques. Nombrar el abuso es el primer paso hacia la libertad.

“Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
— Juan 8:32

2. Suelta la culpa.

No pudiste “salvarlo” con amor. El cambio solo ocurre cuando hay arrepentimiento verdadero.

3. Guarda tu corazón.

Aprende a establecer límites santos. No para endurecerte, sino para proteger la vida que Dios te confió.

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón.”
— Proverbios 4:23

4. Vuelve a tu identidad.

Tu valor no está en quien te usó, sino en quien te creó.

“Eres mi hija amada, en ti tengo complacencia.”
— Lucas 3:22

5. Deja que Dios te enseñe un amor nuevo.

Uno que no duele, no exige, no manipula.

El amor de Cristo no necesita “suministro”, porque Él es la fuente inagotable del amor verdadero.

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¿Esto resuena contigo?

No tienes que pasar por todo esto sola. Permíteme acompañarte en este proceso de sanidad y reconexión con nuestro Padre.